Los no Nobel.

Plumas como Marcel Proust, Jorge Luis Borges o James Joyce nunca recibieron el Premio Nobel. De reconocidos méritos no fueron tenidos en cuenta para recibir el galardón. Es por esto que este blog tras arduas investigaciones junto a un equipo de trabajo de primera línea a quien no se le pagó –espero demandas– trato de averiguar las razones detrás de la elección y coronación de cada laureado.

¿Quien otorga los premios?

La Academia Sueca, una entidad cultural fundada el 20 de marzo de 1786 por el rey Gustavo III de Suecia, cuyo objeto, como el toda academia de este tipo, es velar por el idioma y la literatura del país. Al parecer, la intención del Monarca era en un principio que la institución la integraran veinte miembros, «por ser la mitad del número de académicos que forman la Academia Francesa, pero finalmente se decidió por dieciocho debido a que la palabra sueca que denomina esta cifra sonaba mejor».1

Para la época de la muerte de Alfred Nobel (1896) era una pequeña institución literaria de provincia –Suecia no es la cuna de las letras precisamente– a la que se le otorgo la responsabilidad de otorgar lo que con el tiempo se constituiría en el reconocimiento más prestigioso al que puede aspirar un escritor. Entre sus miembros hubo incluso quienes no quisieron aceptar esta responsabilidad. De marcado carácter conservador, rechazó los que hoy son considerados grandes modernizadores escandinavos: Ibsen, Brandes, y Strindberg. Empezamos mal, una entidad tradicionalista encargada de buenas a primeras de laurear lo que por antonomasia se reconoce como contestataria, la literatura.

«En los primeros tiempos los escritores estaban en minoría, siendo la mayor parte de los académicos altos funcionarios. La primera mitad del siglo XIX fue la época de los poetas en la Academia, mientras que la segunda mitad se caracterizó por una importante presencia de personalidades del mundo científico, especialmente historiadores y lingüistas. Durante el siglo XX aumentó el número de escritores hasta llegar a representar, a finales de siglo, más de la mitad. La nómina actual de académicos incluye también lingüistas, teóricos de la literatura, historiadores y un jurista».2 Solamente siete mujeres han ocupado una silla en toda la historia de la institución.

Internamente la Academia elige sus nuevos miembros por votación y previa aprobación del Rey, lo da a conocer. El cargo es vitalicio e irrenunciable, si por algún motivo uno de los integrantes quisiera marginarse, pasa a ser inactivo pero solo es remplazado hasta su muerte.

Criterios de entrega.

Los premios de literatura se rigen por una vaga indicación que se lee en el testamento de Alfred Nobel: «[...] a la persona que haya producido la obra más sobresaliente de tendencia idealista dentro del campo de la literatura [...]» es decir, la Academia no podría dárselo a quien se le diera la gana sino a aquel cuya obra tuviera un marcado tinte idealista. El problema es definir tendencia idealista.

Durante los primeros diez años se interpreto como todo lo opuesto a lo moderno, tomándose moderno como materialismo filosófico, anarquismo y sensualismo; esto descarto de un plumazo autores de la talla de Tolstoi y Zola –indignación mundial– pero puso en la palestra a otros, como el británico Rudyard Kipling al que algunos consideran como candidato casi perfecto, por ser un abanderado de la fe, las leyes y la disciplina. Mientras la literatura se distinguía por ser rebelde, sus premios destacaban por conservadores.

Con la Primera Guerra Mundial el Premio (que no se entrego en 1914 ni en 1918) le dio cierta relevancia a los escandinavos, más que por sus dotes artísticos, por evitar alienarse con uno de los bandos, no obstante, el ganador de 1915 era francés.

Ya en la primera Posguerra la Academia Sueca se renovó y empezó a tomar ideal como popular, lo que hizo que sus premios tuvieran muchas más aceptación entre el público. Fueron épocas doradas para los hacedores de best seller (Dan Brown hubiera sido un serio aspirante, como lo fue Margaret Mitchell autora de Lo que el viento se llevó).

Fue hasta los setenta cuando a lo popular se le añadió lo útil, el ganador debiera distinguir por aportes a su género literario, idioma o cultura. Se abrió la puerta a los escritores de todo el planeta. Incluso se señala que las traducciones en ediciones de 18 ejemplares fueron determinantes para tomar algunas decisiones. Fue en esta década cuando se aclaró por escrito que el premio no era al mejor escritor del mundo «algo así no existe», sino «a uno muy bueno».

Si bien las reglas del premio dicen distinguir una obra del año inmediatamente anterior, (a lo Pulitzer) generalmente se premia toda una vida, lo que no impide que alguien pudiera ganar el premio dos veces –Mann lo gano en 1929 y fue un fuerte candidato en 1948–. Además no se requiere ser literato, entre los galardonados hay historiadores (Theodor Mommsen), filósofos (Bertrand Russell y Henri Bergson) y hasta políticos (Churchill, de reconocidos méritos pero con el pecado de estar en activo). No obstante, Freud fue descartado por “científico” lo que es una paradoja ya que hoy la opinión reinante lo ve mas como escritor que como científico.

Siempre que sucede una elección llueven críticas sobre Estocolmo pero la decisión es absoluta y secreta, durante 50 años ninguno de los académicos hablará sobre la decisión.

El proceso.

«Las personas con derecho a proponer candidatos al premio son los miembros de la Academia Sueca, miembros de otras academias y colectivos con tareas similares, catedráticos de materias lingüísticas y literarias, personas a las que anteriormente les ha sido otorgado el Premio Nobel de Literatura, así como presidentes de organizaciones de escritores que son representativas de la producción literaria de su país.

La propuesta de candidatos al premio del año en curso debe estar en posesión de la Comisión Nobel el 31 de enero. La propuesta debe, aunque no es condición indispensable, contemplar las razones por las cuales habría de ser considerada. Es improcedente presentarse a sí mismo como candidato, ya que el premio Nobel no puede ser solicitado. Las propuestas recibidas cada año rondan habitualmente la cifra de 350.

La Comisión Nobel examina las propuestas durante la primavera y en el mes de abril presenta a la Academia una lista preliminar de unos veinte candidatos, que queda pendiente para su aprobación. A la llegada del período estival, la lista de candidatos suele quedar reducida a unos cinco nombres.

La Academia Sueca toma su decisión en octubre. Para que la elección sea considerada válida, uno de los candidatos debe haber recibido más de la mitad de los votos.

El ganador del Premio recibe el importe del premio, aproximadamente un millón de euros, de manos del Rey el 10 de diciembre en la Sala de Conciertos de Estocolmo».3

Los sempiternos finalistas.

  • Paul Valéry fue el eterno finalista en los treinta. En 1945 se lo iban a otorgar pero murió y el premio le correspondió a Gabriela Mistral.
  • Sartre lo ganó en 1964 pero lo rechazó. Diez años mas tarde, en 1975, intentó reclamar el dinero.
  • Kafka y Proust, hoy mundialmente reconocidos, eran apenas de interés local al momento de su muerte. Por eso, nunca fueron tenidos en cuenta.
  • Jorge Luis Borges estuvo a punto de ganarlo en 1967 pero sus públicas simpatías hacia el dictador chileno Augusto Pinochet lo impidieron.
  • Máximo Gorki, vetado en 1928, delito: bolchevique.
  • Mario Vargas Llosa. Se cree que su marcada tendencia de derecha es la culpable de que siempre suene como laureado y nunca gane.



  1. http://www.svenskaakademien.se/web/El_premio.aspx []
  2. http://www.svenskaakademien.se/web/Miembros.aspx []
  3. Integramente tomado de: http://www.svenskaakademien.se/web/El_premio.aspx []

Presente.

«Eso que llamamos presente no es más que el instante fugaz que, en el momento mismo en que es percibido como realidad fáctica, se convierte ya en pasado».

Carlo Mario Cipolla.

Los universitarios.

«Lo peor de la universidad, creo, es que todos sienten que tienen que decir todo lo que piensan. Y, peor aún, que sienten que todo lo que piensan es muy interesante».

Ricardo Silva.



Siempre he tenido prejuicios, y los admito abiertamente. No es fácil identificarlos pero una vez hecho es más fácil explicar mi conducta. Entre estos prejuicios esta la desconfianza por los universitarios. Con el paso del tiempo, y convertido en uno de ellos, he encontrado razones que en vez de desmontar mi prejuicio me ayudan a reforzarlo.

En primer lugar esta esa adicción por el uso de la palabra, de la que en esencia no me quejo, solo que muchas veces la usamos para no decir nada. A veces hablamos de cosas interesantes que se pierden en medio del océano de estulticia. Es como Facebook, una que otra gema en medio de millares de bits de basura, tan escasa que no vale la pena buscarla.

A esto hay que sumarle lo que alguna vez Martín de Francisco llamó con sorna el complejo de complejidad, creemos que somos tan brillantes y tan profundos que cualquier disparate que digamos merece respeto, nos creemos intelectuales cuando la mayoría de las veces no pasamos de anodinos seres «de cabellos largos e ideas cortas que defienden heroicamente su ignorancia».1 Yo puedo decir cualquier cosa, tu también puedes hacerlo, pero ninguno de los dos puede esperar que sea tomada en serio.

Particularmente en mi universidad, algunos especímenes (entre los que rara avis no me encuentro) reclaman un espacio para el pensamiento crítico mientras por crítico se entienda lo que es igual a lo que ellos piensan, por que si por casualidad resulta alguien que piense lo contrario se forma la de tirios y troyanos. Recuerdo que una vez en cierta reunión de los sempiternos comités universitarios [des]organizados para [des]organizar un seminario (léase la corrida de un catre) se discutió la realización de un mural. Aparentemente todos estaban de acuerdo menos yo –eso de pintarrajear paredes nunca fue conmigo– y como osé decirlo (mea culpa, máximos mea culpa), todos y cada uno de los asistentes se rotaron la palabra para decir lo mismo, uno tras otro se repetían al punto que desde el tercero empecé a pensar en otra cosa ¡y eran catorce! Hoy, retirado de esas funciones, y casi seis meses después, del mural no se tienen noticias.

Para ser personas que acceden a la educación, esperaría encontrar muchas mentes brillantes pero en realidad son pocas, muy pocas para un colectivo del que yo esperaría más.

En fin, que no puedo estar más de acuerdo:

«Que den la venia, digo yo. Que el día de sus grados den la venia mientras cae el telón y todos aplauden la pureza de su farsa».

Ricardo Silva.



  1. Libro: “Don Simeón Torrente ha Dejado de… deber” de Alvaro Salom Becerra. Esta frase siempre la he usado para describirme a mí mismo. []

A veces veo cocodrilos.

Un cocodrilo fue brutalmente asesinado por una manada de hipopótamos en el parque Serengeti.

Y tras este titular intencionadamente amarillista, les presento un artículo del Times:

Los hipopótamos suelen tener una actitud tolerante hacia las otras criaturas – hasta que algo se rompe. Y cuando esto pasa, como duramente lo descubrió este cocodrilo, son los animales salvajes mas peligrosos de África.

Václav Šilha, un fotógrafo checo de vida salvaje, preparaba su cámara en las orillas del río Grumeti en el parque nacional Serengeti, Tanzania, para fotografiar un grupo de 50 apacibles hipopótamos cuando una explosiva batalla inició – y terminó con la violenta muerte de un cocodrilo.

«El respeto mutuo entre estos animales hace que las confrontaciones ocurran muy raramente» declaró el fotógrafo. «Una de las pocas razones para ver violencia ocurre cuando los hipopótamos tienen crías. El desprevenido reptil se acerco demasiado a una hembra con pequeños haciendo que el grupo entero se agrupara en un círculo defensivo».

«Repentinamente el saurio se deslizo por la espalda de los hipopótamos. Pudo haber entrado en pánico y pensar en esa vía de escape. Fue la peor decisión que pudo tomar. Y definitivamente la última».

«La “isla” de hipopótamos emergió con colmillos y todo lo que pude ver fue como el cocodrilo era repetidamente aplastado entre las enormes mandíbulas. Su cuerpo se deslizo bajo el agua y no lo volví a ver».

Los hipopótamos son extremadamente agresivos, impredecibles y sin miedo de los humanos. Su increíble tamaño, peso y velocidad han llevado a la muerte mas hombres que los que originan los leones.

Jonathan Clayton corresponsal mio del Times en África.


Click para ampliar.

A veces veo cocodrilos 1A veces veo cocodrilos 2A veces veo cocodrilos 3
A veces veo cocodrilos 4



Este información no es nueva, la leí cuando fue publicada en Noviembre 16 de 2009 y detecte un error. Originalmente hablaba del río Nilo, no del río Grumeti, y no fui el único en notarlo, un par de comentaristas más lo hicieron saber: «el Nilo no cruza el Serengeti – ¿cuál entonces? Posiblemente el Mara» y «me gustaría anotar que el Nilo no pasa a través del Serengeti. El punto más cercano del Nilo a este parque es probablemente la presa Owen Falls Dam en la ciudad de Jinja a cerca de 120 millas de distancia. De acuerdo con el East African year book & guide (1957) el rio del parque es el Mara, tambien conocido como el Masai Mara que desemboca en el lago Victoria». Después el diario en una muestra de profesionalismo preciso la información.

Es agradable leer medios extranjeros, en especial sus comentarios, uno suele encontrar cosas interesante, que aportan al artículo; en Colombia estos espacios son cloacas y huelen como tal, ante la absoluta falta de moderación, los foros de los periódicos se convierten en campos de batalla donde en nombre de pasiones, nunca de ideas, desfilan los más variopintos insultos.


Los dueños del mundo.

«Los gatos son la especie dominante del planeta. ¿Creíais que éramos nosotros? Ingenuos… A ver: ¿Quién trabaja para alimentarlos, les da confort, mimos, mantas peludas, caprichinos…? Sí, nosotros. Entonces, ¿Quién manda? Porque no es que obedezcan mucho, ¿No?».

fer.

§ Público.es.

¡Hacen falta atenienses!

Muchos en Colombia nos saltamos las normas, no solo penales, incluso las más elementales de convivencia y seguridad: no respetamos los semáforos, llegamos tarde, no usamos la cebra, no hacemos la fila; y todo en total impunidad, nadie, o casi nadie, se levanta para señalar; estos hechos anómalos se ven como un designio de los dioses, algo tan normal que hay que dejarlo pasar, por eso quien obtiene alguna ventaja de esto lo sigue haciendo, no existe reproche alguno.

Es esa falta de sanción social lo que termina por favorecer estas conductas. La ausencia de castigo hace que quienes no lo hacen terminen haciéndolo. Si bien las cosas, en el mundo idílico, se deben hacer por convicción y no por miedo a un castigo, es indudable que la figura punitiva ayuda, y no poco, a corregirlo. Los pocos paladines que se atreven a intentar subsanar esto son siempre mal vistos, sapos y mamertos suelen ser los denuestos mas usados.

Supongo que esto pasa porque pocos se preocupan para que las cosas se hagan como deberían hacerse, esta responsabilidad se le pasa a autoridades casi siempre desbordadas o se diluye entre todos. Así, las cosas por simples que sean terminan realizándose de cualquier manera. Algo que no pasaba en Atenas. Los ciudadanos de la polis, ante la ausencia de fiscalía, eran los encargados de poner en conocimiento de los tribunales las prácticas contra la ley, la moral y las buenas costumbres que pudiesen llegar a conocer; cada ciudadano se sentía responsable por el bienestar social. Aunque la figura no es perfecta (allí nacieron los sicofantas) si se podría recuperar.

No hablo de congestionar aun más los estrados judiciales a base de trivialidades, sino de ser consciente que la moral es la base de la ley y tratar de incentivarla reprochando las conductas que van contra ella. Si en lugar de empezar a llegar tarde porque todo el mundo llega tarde, hiciera notar mi descontento algo podría empezar a funcionar.


«Una persona que no tiene el menor respeto por los principios morales, termina siendo un fiel seguidor de la moral cuando con ello puede evitar la cárcel o el pago de una multa».

-Oliver Holmes.

Los soldados de Napoleón.

Durante un tiempo creí firmemente que una persona puede cambiar el mundo; que un solo individuo cambiando su forma de hacer las cosas es suficiente para cambiar una forma de pensar reinante. Si bien la idea suena a autoayuda y genera adeptos fácilmente, es propia de conversaciones de cóctel. No existe un solo ejemplo hasta donde alcanzo a recordar que la verifique. Los grandes cambios han sido liderados por hombres que no actuaron solos, convencieron a miles para que ciegamente los obedecieran. Y los ideales eran lo de menos, lo realmente importante era su capacidad innata de liderazgo, ese feeling social, ese savoir faire hipnótico que emanaban capaz de convencer de cualquier cosa a quienes los escucharan. Estoy seguro que Hitler hubiera tenido el mismo éxito entre los alemanes (ganó las elecciones con 38 millones de votos contra 4 y hasta ahora nadie ha dicho fraude) con un discurso de igualdad racial.

La importancia creó, radica en transmitir una idea, por descabellada que parezca, en pequeñas cápsulas digeribles, y en hacer creer a los fieles seguidores que somos tan iguales que incluso pueden reemplazarnos, a lo Napoleón, de quien se dice, solía decirle a sus tropas que cada soldado llevaba un bastón de mariscal en la maleta, aunque las posibilidades de usarlo eran mínimas para la gran mayoría.

Cultura vs. ambiente.

Una de las críticas que se suele hacer al comportamiento de occidente es el poco respeto que suele mostrar hacia otras culturas. Imperialismo cultural se llega a decir. No obstante estas voces críticas suelen callar cuando lo que se discute es la caza de ballenas. Los japoneses tradicionalmente lo han hecho para alimentación (que no debe extrañar, allá comen lo que se mueva), sin embargo es la cultura occidental la que interviene para evitar que cumplan con su sacrosanta tradición milenaria. Green Peace y Sea Shepherd no entienden de cultura. La caza de ballenas esta mal y punto.

Y es cierto que esta mal, si hoy Japón caza 650 ballenas por año (bajo la figura de investigación científica ya que la explotación comercial fue prohibida en 1986) y no cien veces mas como lo hacia hace 50 años es en parte gracias a este tipo de ONG´s. No podemos permitir la extinción de una especie.

No obstante debe existir un margen razonable que permita tanto la conservación de los cetáceos como de la cultura. No puede estar mal que se maten ballenas para alimentación como tampoco esta mal que se combata su caza indiscriminada con otros fines. Se tiene que encontrar un intervalo viable. Mientras, los extremos se siguen enfrentando: Green Pace quiere un mundo de ballenas felices (sino estoy mal somos su único depredador) y es considerada en Japón como terrorista. La solucion, al igual que pasa con los toros, esta en concientizar a quienes consumen este tipo de carne del daño que realizan y no en prohibir de tajo.

§ El Mundo.
§ Soho.
§ AFP.

Las pinturas de Hitler.

I

Es indudable que existen objetos con cierto valor histórico por la figura de sus dueños. Estos constituyen una marca que valoriza lo que les haya pertenecido. Es así como una pluma de Cervantes valdría más que una Mont Black, o un arma de Clyde Barrow mas que una Smith & Wesson recién embalada. Mal que bien es así como surgen los museos, para preservar todos estos objetos con valor cultural; aunque la mayoría de los que yo llamo de marca tienen un valor cultural cero, no dejan de ser atractivos para el sibarita que llevo dentro.


II

No son pocos los cuadros que se le atribuyen a Hitler, sus acuarelas se han hecho famosas con cada nueva subasta. Si bien su valor artístico es discutible, cuentan con un intrínseco valor histórico ya que muestran una faceta desconocida del Führer. Aunque no faltan los que no son capaces de desligar una cosa de la otra y descalifican el Hitler pintor por el Hitler político.



Particularmente aprecio esta, no por el autor sino por que me transmite algo, me identifico con el dibujo lo que le da un valor propio independiente de quien lo haya hecho. No compraría algo que no me gustara así su autor fuera un reconocido artista. Imagino que todo el que tiene un Rembrandt en su casa, que deben ser muy pocos, es por que le gusta ese cuadro en particular y no por la figura del autor. Cuando se valora solo por quien lo hizo nos podemos chocar con esto:


«I can’ t wait to get into a position to make really bad art and get Hawai with it».

«No puedo esperar a poder hacer mal arte e ir a Hawaii gracias a él».

-Damien Hirst.


III

Hoy se expone la obra de los hermanos Chapman. Artistas contemporáneos que por serlo recurren al escándalo. Estos enfants terribles, aunque yo me quedaría solo con enfants, compraron algunas acuarelas de Hitler ¡y las alteraron!, añadieron arcos iris, cielos psicodélicos, corazones flotantes y caras sonrientes.



Si bien desde la Merda d’artista decidí que ya nada me indignaría, no puedo evitar cierto pesar por este nueva salida del arte moderno. Es como si yo tomara La Gioconda original y le pintara bigotes (Duchamp tuvo la decencia o tal vez la única alternativa de hacerlo en una copia). Esta bien que se quiera ser retador, que se quiera transmitir un mensaje de forma innovadora pero no por eso hay que lesionar la historia.

§ BBC Foros.
§ BBC.
§ El Clarín.

Contrastes.

«Sorprendentemente, “el caos” no planificado de una economía de mercado es de lejos más ordenado que la “planificación” de una economía centralizada».

Paul Krugman..